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Para redireccionar una página web en WordPress tienes dos caminos: usar un plugin como Redirection, Rank Math o Yoast SEO, que te permite crear las redirecciones desde el panel sin tocar código, o editar manualmente el archivo .htaccess de tu hosting. En la mayoría de los casos se emplea una redirección 301 permanente, ideal para conservar el posicionamiento en buscadores.
Una redirección web es una instrucción que envía de forma automática a un visitante —y también a los buscadores— desde una dirección URL hacia otra distinta. Es decir, alguien escribe o hace clic en un enlace y, sin necesidad de hacer nada más, termina en una página diferente a la que pidió originalmente. Las redirecciones son una herramienta habitual en el desarrollo web y resultan fundamentales para mantener ordenado un sitio, sobre todo cuando cambian las direcciones de tus contenidos o reorganizas tu estructura.
No todas las redirecciones son iguales. Conocer las principales te ayudará a elegir la correcta según tu necesidad:
Es la más utilizada. Indica a los navegadores y buscadores que una página se ha movido de forma definitiva a una nueva dirección. Su gran ventaja es que transfiere la mayor parte de la autoridad SEO de la URL antigua hacia la nueva, por lo que es la opción recomendada cuando cambias enlaces de manera permanente.
Comunica que el cambio es temporal y que la URL original volverá a estar disponible. Se usa, por ejemplo, durante mantenimientos o promociones puntuales. No transfiere autoridad SEO de la misma forma que la 301, así que no conviene utilizarla para cambios definitivos.
Existen también la 307 (temporal, similar a la 302 pero más estricta en su definición) y la redirección por “meta refresh”, que se ejecuta desde el propio código HTML de la página y suele desaconsejarse por motivos de rendimiento y de posicionamiento.
Las razones son muchas y muy prácticas. Cuando eliminas o cambias la dirección de un contenido, una redirección evita que tus visitantes lleguen a un molesto error 404. Si migras tu web a un dominio nuevo, las redirecciones llevan todo tu tráfico al destino correcto sin perder usuarios. Cuando unificas dos artículos en uno solo, rediriges el antiguo hacia el nuevo para concentrar su fuerza. Y al pasar tu sitio de HTTP a HTTPS —algo imprescindible hoy en día—, las redirecciones aseguran que todos accedan a la versión segura. En todos estos casos, redireccionar protege tanto tu posicionamiento como la experiencia de quien te visita.
WordPress facilita mucho esta tarea. Tienes dos métodos principales, uno pensado para cualquier usuario y otro para perfiles más técnicos.
Es la forma más sencilla y la recomendada si no quieres tocar código. Plugins como Redirection (gratuito y muy popular), Rank Math o Yoast SEO Premium te permiten crear y gestionar redirecciones desde el panel de administración. Solo indicas la URL de origen, la URL de destino y el tipo de redirección (normalmente 301), y el plugin se encarga del resto. Como ventaja adicional, muchos de estos plugins detectan automáticamente los errores 404 de tu sitio para que sepas con exactitud qué páginas necesitan una redirección.
Si prefieres una solución manual y tienes acceso a tu hosting, puedes añadir reglas de redirección directamente en el archivo .htaccess, ubicado en la raíz de tu instalación de WordPress. Una línea como “Redirect 301 /pagina-antigua https://tudominio.com/pagina-nueva” basta para redirigir una dirección concreta. Este método es muy eficiente porque actúa a nivel de servidor, pero exige cuidado: un error en el .htaccess puede dejar tu web inaccesible, así que siempre conviene hacer una copia de seguridad antes de modificarlo.
Para que la redirección ocurra de forma automática, sin que el usuario tenga que hacer nada, lo ideal es usar redirecciones del lado del servidor (301 o 302) mediante un plugin o el archivo .htaccess, tal como vimos. Así, en cuanto alguien solicita la dirección antigua, el servidor lo envía de inmediato a la nueva. Este proceso es invisible para el visitante y ocurre en milisegundos. Contar con un hosting rápido y estable hace que estas redirecciones sean prácticamente instantáneas y no afecten la experiencia de navegación. Si buscas un alojamiento optimizado para WordPress, con tecnología LiteSpeed, certificado SSL y migración gratuitos, revisa los planes de hosting de HostingPlus, el hosting N°1 del Perú, con soporte 24/7 y datacenter de primer nivel.
Para que tus redirecciones trabajen a tu favor y no en tu contra, conviene seguir algunas recomendaciones sencillas. En primer lugar, evita las cadenas de redirecciones, es decir, una URL que lleva a otra y esta a una tercera; cada salto adicional suma tiempo de carga y diluye la autoridad SEO que intentas conservar. En segundo lugar, redirige siempre hacia un contenido equivalente: si una página de producto ya no existe, envía al usuario a un producto similar o a su categoría, y nunca a la portada sin más, porque un destino irrelevante aumenta la tasa de rebote y frustra a quien buscaba algo concreto. También es importante revisar de forma periódica tus redirecciones para detectar bucles, enlaces rotos o reglas duplicadas, y eliminar las que ya no sean necesarias. Finalmente, antes de modificar el archivo .htaccess o de instalar un plugin nuevo, realiza una copia de seguridad completa de tu web: es la manera más segura de experimentar con tranquilidad y de poder revertir cualquier cambio en cuestión de minutos si algo no sale como esperabas.
Bien hecha, lo protege. La redirección 301 transfiere la mayor parte de la autoridad de la URL antigua a la nueva, por lo que es la mejor opción para no perder posiciones cuando cambias una dirección de forma permanente.
No. Con un plugin como Redirection puedes crear todas las redirecciones que necesites desde el panel, sin escribir una sola línea de código. El método del .htaccess queda como una opción avanzada para usuarios con más experiencia.
Puedes tener las que necesites, aunque conviene no encadenar muchas redirecciones seguidas, porque cada salto añade tiempo de carga. Mantén tus redirecciones ordenadas y revisa de forma periódica que apunten siempre al destino correcto.
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